Capítulos V al VIII

 


En estos capítulos, Joe recuerda los días en los que formaba parte de la fuerza laboral de su comunidad antes de la guerra. Pero lo más interesante ocurre cuando él se empieza a preguntar, ¿Cómo puede sobrevivir en un cuerpo tan dañado?, En extensos monólogos, empieza a recordar diferentes casos médicos y los compara con su condición y Joe siempre concluía que no se explicaba cómo podía estar vivo.

Él pasa ideando maneras de como quitarse la vida, para terminar con su miserable existencia. Trata de moverse de un lado, para poder caer al suelo y arrancarse los tubos que lo mantienen vivo, pero tal faena no cumple su cometido; lo único que logra es dejar claro la incompetencia de su condición al no poder hacer absolutamente nada.

A este punto de la historia sus muñones y demás heridas ya habían cicatrizado. Y Joe empieza a describir que en momentos sentía que una rata se le subía y roía su carne, principalmente en una herida de su costada que nunca cicatrizaba; ya que era donde se drenaban sus fluidos corporales.

En el capítulo VIII, Joe se da cuenta que la rata no es real porque las enfermeras no perciben daño alguno producido por algún tipo de roedor, limitándose a cambiar sus vendajes y asearlo. Es en este punto que Johnny empieza a tener largas maquinaciones con el fin de saber que es real y que es producto de su imaginación o sueños; ya que, al estar desprovisto, casi es su totalidad de sentidos perceptivos, no puede estar seguro a ciencia cierta de qué es real.

Johnny en punto de su divagación concluye que lo único que puede dar por sentado que es real, es cuando la enfermera lo toca para darles sus cuidados, pero al final de capital, también concluye que la enfermera también puede ser productor de su imaginación.

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