Capítulos XIX Y XX (Capítulo Final)

 


Joe, por fin pudo tener comunicación con otras personas, él sentía haber realizado una titánica hazaña. Luego pensó detenidamente que responder a la interrogante que le habían realizado, ¿Qué era lo que quería?, una mejor cama, una mejor almohada, un helado, quería unas piernas, una nariz, uno ojos, recuperar su rostro; ¿Qué podía desear?, ¿Había algo que alguien pudiese darle?

La respuesta cayó sobre el repentinamente, él era un hombre y era prisionero, necesitaba estar entre otros hombres, su mente estaba inmersa en ese pensamiento, Joe quería salir. Pero pensó detenidamente el gobierno no se hará cargo de su sustentamiento para siempre, él tenía que encontrar una forma de ser autosuficiente. Llego a la conclusión, “Que tal si me exhiben como un fenómeno y recorro cada rincón del país”. Luego, también pensó que los fenómenos de circo eran productos de la naturaleza, sin embargo, él era diferente él era un resultado de la mano del hombre.

Concluyó entonces que lo llevaran dentro de una vitrina de cristal por todo el país, a cada graja, a cada ciudad y asentamiento; para exponer los horrores de la guerra. Joe, le transmite este deseo al grupo de persona, con un extenso y muy emotivo discurso, Johnny esta extasiado.

Al final de exteriorizar su respuesta, los receptores del mensaje deliberan por un tiempo su respuesta. Y el intérprete se prepara a entregar la réplica a su petición: “(Lo que usted pide va contra el reglamento ¿Quién es usted?).

Esto deja, Joe en total desdicha, luego reflexiono. Ellos nunca dejarían que yo expusiera los horrores de la guerra, jamás permitirían que alguien les quite tropas a sus filas.

A este punto Johnny comprendió que, al estar envuelto en la más profunda impotencia, él no podía hacer nada y se quedaría en las sombras como un verdadero muerto en vida. El rogaba que olvidaran todo lo que dijo de exponer la violencia que producía la guerra, ahora solo quería salir, simplemente quería abandonar esa cama y tener un poco de contacto con el mundo exterior.

Los hombres prosiguieron a sedarlo de nuevo y el desdichado de Johnny se desvaneció de nueva cuenta producto del fármaco. Joe se lamentaba y se preguntaba, “¿Qué derecho tenían a retenerle? No había cometido delito alguno, ¿Qué razón tenían para ser tan desalmados con él?, ¿Por qué no le mataban por qué no ponían fin a su sufrimiento?, ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Súbitamente, Joe comprendió: “Él era el futuro era una imagen perfecta del futuro y ellos temían que alguien se diera cuenta de cómo sería el futuro. Para llevar a cabo esa guerra, necesitaban hombres y si los hombres veían el futuro se negarían a pelear. Ellos encubrían el futuro, convirtiéndolo en un inaccesible y mortal secreto.

Anexo: Dalton Trumbo, el autor del libro dirigió una pelicula basada en su obra, que fue estrenada en 1971. Años despues el grupo de trash, Metallica, compuso una canción basada de igual manera en esta obra literaria pacifista.



Capítulos XV al XVIII

 


Bajo los efectos de la droga, Joe empieza a divagar en su mente. Y nos relata una escena muy fantasiosa en la cual él se encontraba en una estación de trenes. Ahí se hallaban varios hombres jugando cartas, Joe simplemente se limitaba a observar la escena, seguidamente, observa a Cristo, entrar a la estación y se pone a jugar con los hombres. Joe escucha la plática del grupo con Cristo, y se da cuenta que esos hombres eran soldados que fallecieron en batalla y cada uno expone la manera en que perdieron la vida.

El grupo se le dirige la palabra a Joe, preguntando del ¿Por qué estaba aquí ni no estaba muerto?, a lo que Joel les responde: Que, aunque él no esté muerto tiene un destino peor, el cual es la muerte en vida, seguidamente expone su situación al grupo, a lo que ellos concluyen que el joven tiene razón, su situación es peor que la muerte. Seguidamente los hombres abordan el tren y Cristo salta al techo de locomotora, Él iba a acompañarlos solamente por un pequeño tramo de su viaje porque decía que tenía que recibir muchas más almas en la estación. Al ver marchar el tren, Joe corre despavorido al encuentro de Cristo y al alcanzarlo se arroja a sus pies y empieza a llorar.

Luego de su experiencia que tuvo como resultado de haber estado sedado. Joe se incorpórea a la realidad, retomando sus intentos de comunicarse balaceando su cabeza. Pero en ese momento se percató de que alguien entraba en la habitación, era la enfermera, pero esta vez las vibraciones que percibía provenientes del movimiento de esa persona eran diferentes; la enfermera que lo estaba atendiendo era otra. Se quede quieto trabando de percibir toda vibración de su nueva cuidadora. De repente ella desabrocho su camisa y puso su dedo en pecho de Joe, desplazándolo de un lado a otro como dibujando algo; al cabo de un tiempo, Joe entendió que era lo que estaba haciendo la enfermera. Ella dibujaba letras del abecedario en su pecho para que el las reconociera; Joe, se volvía cada vez más diestro en reconocer cada letra.

Al final, Joe junto las letras en su mente y formo la frase, Feliz Navidad. En ese instante Joe, exploto en felicidad, después años en aislamiento por fin tuvo contacto con el mundo exterior y pudo comunicarse con alguien. Esa frase le hizo recordar los momentos más felices de su vida, en las cenas familiares, el amor que le transmitía su familia. Recordaba como su madre recitaba poemas y la familia se reunía para escucharla. Luego divago en su mente, recordando en los versos de la biblia que recitaba su madre; Joe imaginó la historia del nacimiento de Jesucristo y el significado de la navidad.

En el siguiente capítulo, Joe pone de lado su euforia, trata de comunicarse con la enfermera, la única persona que se tomó la molestia de entablar contacto con él. Ella hace de todo para comprender lo que el hombre le quiere decir, le toca, le lleva objetos, lo mueve y siempre Joe agitaba su cabeza. Por último, la enfermera se le acerca y le da cuatro toques con su dedo en la frene de Joe, la letra H en código morse, al sentir esto Joe, agita lo más que puede la cabeza, sentía que los músculos de su cuello se desgarrarían. Al percatarse de esto, la enfermera corrió fuera de la habitación. Cuando estaba de regreso la acompañaba un desconocido que con su dedo índice repicó en la frente del Joe y codificó en clave morse la siguiente interrogante:

.-- .... .- -

W H A T

-.. ---

D O

-.-- --- ..-

Y O U

.-- .- -. -

W A N T

(¿QUÉ QUIERES?)

Capítulos XII al XV

 


Como de costumbre el autor, antes de volver con la situación de Joe en hospital, escribe sobre la vida del joven antes de la guerra, específicamente en las vísperas de año nuevo, con las cenas familiares y las noches que pasaba con su amada Karen, al finalizar el relato, regresamos al hospital donde se encuentra Joe, triste y sollozado en la oscuridad, diciendo sí mismo, Feliz Año.

En el siguiente capítulo, Joe se percata que la rutina de su aseo personal había sido antes de lo habitual. La enfermera lo arreglo, lo peino, cambio sus sabanas y almohadas. Joe estaba a la expectativa de la razón de la anomalía en la rutina, quedando totalmente inmóvil a la espera de lo que sucedería. Poco tiempo después, Joe sintió las vibraciones provenientes de un grupo de personas que entraban a la sala donde él se encontraba postrado he inmóvil. Lo primero que pasó por su cabeza es que era su familia; su madre, sus hermanas y su amada Karen, al pensar esto se llenó de alegría, sin embargo, ese sentimiento fue efímero, ya que él no quería que sus seres queridos lo vieran en tal horrible condición. Joe se agitó en un intento desesperado por evitar el encuentro.

Sintió en su frente una mano pesada como de un hombre, que lo calmaba. Seguido sintió un tirón y una sacudida en la camisa para luego sentir un objeto pesado en su pecho. Ahí cayó en razón de que eran oficiales militares y lo estaban condecorando con una medalla. Joe, entro en rabia, ya que recordó lo mucho que perdió para recibir ese pedazo de metal; y lo peor, ser condecorado por generales que no tenían ni una tan sola herida de guerra, que podían desplazarse donde quisieran y eran capaces de, hablar, oír, ver y oler.

Al sentir de nueva cuenta las vibraciones de los oficiales al marcharse, Joe se calmó, luego se dio cuenta que las vibraciones eran un medio sensorial que él podía usar para exteriorizar sus pensamientos. Recordó cómo se comunicaba con su amigo Bill Harper por medio de código morse. El empezó a balancear su cabeza, moviéndola de tal manera para generar un código morse, SOS, SOS, SOS. Pero la enfermera no comprendía el mensaje y se limitó a ponerle su mano en la frente para calmar su angustia. Joe después de varios minutos desistió ya que su cuello no daba para más.

Los capítulos siguientes relatan la tarea de Joe, ahora con una pequeña esperanza de que alguien pudiese entenderle por medio de código morse; todos los días efusivamente mueve su cabeza, sin embargo, la enfermera no se da cuenta de las intenciones del pobre hombre. Día tras día, Joe deja de lado sus pensamientos, sus otras maquinaciones, su único objetivo es que alguien atienda la llamada de socorro. Joe incluso pensó que la enfermera lo tenía cautivo a propósito.

Un día un médico lo viene a revisar, Joe pensó que la enfermera había puesto en aviso al médico de la conducta recurrente de él. Cuando el doctor lo examinaba, Joe no dejaba de balancear su cabeza, luego el médico tomo la decisión de inyectarlo para sedarlo, pero Joe seguía y seguía agitando la cabeza. Al final sucumbió ante la droga, pero entes de desvárense, Joe dice: “Por ahora ganas, pero no podrás hacerlo siempre”.