Capítulos XV al XVIII

 


Bajo los efectos de la droga, Joe empieza a divagar en su mente. Y nos relata una escena muy fantasiosa en la cual él se encontraba en una estación de trenes. Ahí se hallaban varios hombres jugando cartas, Joe simplemente se limitaba a observar la escena, seguidamente, observa a Cristo, entrar a la estación y se pone a jugar con los hombres. Joe escucha la plática del grupo con Cristo, y se da cuenta que esos hombres eran soldados que fallecieron en batalla y cada uno expone la manera en que perdieron la vida.

El grupo se le dirige la palabra a Joe, preguntando del ¿Por qué estaba aquí ni no estaba muerto?, a lo que Joel les responde: Que, aunque él no esté muerto tiene un destino peor, el cual es la muerte en vida, seguidamente expone su situación al grupo, a lo que ellos concluyen que el joven tiene razón, su situación es peor que la muerte. Seguidamente los hombres abordan el tren y Cristo salta al techo de locomotora, Él iba a acompañarlos solamente por un pequeño tramo de su viaje porque decía que tenía que recibir muchas más almas en la estación. Al ver marchar el tren, Joe corre despavorido al encuentro de Cristo y al alcanzarlo se arroja a sus pies y empieza a llorar.

Luego de su experiencia que tuvo como resultado de haber estado sedado. Joe se incorpórea a la realidad, retomando sus intentos de comunicarse balaceando su cabeza. Pero en ese momento se percató de que alguien entraba en la habitación, era la enfermera, pero esta vez las vibraciones que percibía provenientes del movimiento de esa persona eran diferentes; la enfermera que lo estaba atendiendo era otra. Se quede quieto trabando de percibir toda vibración de su nueva cuidadora. De repente ella desabrocho su camisa y puso su dedo en pecho de Joe, desplazándolo de un lado a otro como dibujando algo; al cabo de un tiempo, Joe entendió que era lo que estaba haciendo la enfermera. Ella dibujaba letras del abecedario en su pecho para que el las reconociera; Joe, se volvía cada vez más diestro en reconocer cada letra.

Al final, Joe junto las letras en su mente y formo la frase, Feliz Navidad. En ese instante Joe, exploto en felicidad, después años en aislamiento por fin tuvo contacto con el mundo exterior y pudo comunicarse con alguien. Esa frase le hizo recordar los momentos más felices de su vida, en las cenas familiares, el amor que le transmitía su familia. Recordaba como su madre recitaba poemas y la familia se reunía para escucharla. Luego divago en su mente, recordando en los versos de la biblia que recitaba su madre; Joe imaginó la historia del nacimiento de Jesucristo y el significado de la navidad.

En el siguiente capítulo, Joe pone de lado su euforia, trata de comunicarse con la enfermera, la única persona que se tomó la molestia de entablar contacto con él. Ella hace de todo para comprender lo que el hombre le quiere decir, le toca, le lleva objetos, lo mueve y siempre Joe agitaba su cabeza. Por último, la enfermera se le acerca y le da cuatro toques con su dedo en la frene de Joe, la letra H en código morse, al sentir esto Joe, agita lo más que puede la cabeza, sentía que los músculos de su cuello se desgarrarían. Al percatarse de esto, la enfermera corrió fuera de la habitación. Cuando estaba de regreso la acompañaba un desconocido que con su dedo índice repicó en la frente del Joe y codificó en clave morse la siguiente interrogante:

.-- .... .- -

W H A T

-.. ---

D O

-.-- --- ..-

Y O U

.-- .- -. -

W A N T

(¿QUÉ QUIERES?)

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